Del vaso “Policónico” al vaso libre “Zaragoza”: transformar los olivares tradicionales para la olivicultura moderna
En el territorio de Rieti, el sistema de formación más extendido en los olivares tradicionales es el Vaso Policónico. Se trata de una estructura establecida sobre un tronco del que parten cuatro o cinco ejes principales que distribuyen la savia y la producción a lo largo de las ramificaciones laterales.
Durante muchos años
este sistema ha representado, y todavía representa, una verdadera evolución
respecto a las formas más antiguas y acéfalas. Sin embargo, al observarlo hoy
desde la perspectiva de la olivicultura moderna, aparecen límites evidentes. El
problema no es tanto la productividad, sino el equilibrio de la planta y los
costos de manejo.
Con el tiempo estas
plantas tienden a crecer mucho en altura, alcanzando fácilmente entre 6 y 7
metros y desarrollando una masa leñosa considerable, a menudo desproporcionada
respecto a la superficie foliar. Para sostener esta estructura la planta se ve obligada
a producir continuamente nueva superficie foliar activa y reacciona emitiendo
numerosos brotes vigorosos, sobre todo a lo largo de las inclinaciones de las
ramas principales.
Se entra así en un
verdadero círculo vicioso. Se poda para contener la planta, la planta responde
con un fuerte vigor vegetativo y después de pocos años es necesario intervenir
nuevamente con importantes operaciones de limpieza interna. El resultado son muchas
jornadas de trabajo, incompatibles con los tiempos actuales, alturas incómodas
y grandes cantidades de madera eliminada.
El chupón, en
realidad, no es el problema que debe eliminarse, sino el indicador de una
planta desequilibrada.
Por esta razón el enfoque propuesto por el Agrónomo Vito Vitelli consiste en transformar progresivamente estos olivares adoptando una gestión más racional de la estructura vegetativa.
La estrategia se
basa en dos principios operativos:
• Aumentar la
densidad de plantación a lo largo de la fila, introduciendo nuevas plantas
entre las ya existentes
• Redimensionar las plantas viejas mediante podas de reforma que prevén la
reducción de la copa alta a través de un corte drástico del tronco a 110 o 120
cm y la posterior reconfiguración de la planta. En el plazo de tres o cuatro
años la planta vuelve a entrar en producción
De este modo se
inicia la construcción de una nueva arquitectura vegetativa. A través de dos o
tres intervenciones de despunte a unos 15 o 20 cm, operaciones de topping y
edging, según los esquemas del sistema Zaragoza, se estimula una
pluriramificación que conduce gradualmente a la formación de un arbusto
productivo compacto y libre, caracterizado por una serie de ápices ascendentes
dispuestos verticalmente.
La planta adquiere
así una forma cilíndrica o de tronco de cono, no se desarrolla excesivamente en
altura, resulta fácilmente manejable desde el suelo y está predispuesta, cuando
el marco de plantación lo permite, también para el uso del vibrador con paraguas.
La planta cambia
completamente su estructura. Se vuelve más baja, más equilibrada y más fácil de
manejar. La vegetación tiende naturalmente a inclinarse hacia el exterior
creando una pared productiva rica en ramas fructíferas. En estas condiciones la
planta ya no reacciona con chupones vigorosos sino con ramificaciones
fructíferas robustas y productivas que entran rápidamente en producción.
Se pasa así de
árboles altos y difíciles de manejar a plantas compactas, pedonales y
luminosas, donde la poda se convierte en una operación simple e intuitiva. Las
intervenciones se limitan a pocos cortes selectivos de renovación, a la
apertura del cono de luz y a la gestión de las ramificaciones en el “palmo de
la mano”.
El resultado es un
sistema mucho más eficiente: menos masa leñosa que alimentar, mayor
interceptación de la luz y una mejor distribución de los recursos hacia las
ramas fructíferas y la producción de aceitunas y, por consiguiente, de aceite.
En estas
condiciones la poda puede realizarse completamente desde el suelo, con tiempos
muy reducidos, a menudo del orden de cuatro o cinco jornadas de trabajo por
hectárea, es decir, no más de cuatro o cinco minutos por planta.
La transformación
del Vaso Policónico tradicional hacia un vaso libre arbustivo de tipo
Zaragoza representa por lo tanto una respuesta concreta a las necesidades de
la olivicultura contemporánea: plantas más bajas, equilibradas, productivas y
realmente sostenibles desde el punto de vista económico y de gestión.
Nota
editorial oficial
Contenido original a cargo del Agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado
con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos,
informativos y de valorización técnica.
Actividad
de divulgación realizada en colaboración con:




.jpg)
Commenti
Posta un commento