Limoneros históricos de la Costa: cuando la supervivencia pasa por el valor de cambiar

La citricultura del limón en terrazas de la Costa Amalfitana representa uno de los sistemas agrícolas más fascinantes del Mediterráneo, pero también uno de los más complejos y frágiles desde el punto de vista productivo y económico. Costes operativos muy elevados, dificultades logísticas, cambios climáticos cada vez más acusados y una presión fitosanitaria creciente están poniendo seriamente en cuestión la sostenibilidad de este modelo histórico.

En los últimos años, algunos jóvenes empresarios agrícolas han empezado a plantearse una pregunta incómoda pero inevitable: ¿es posible salvar los limoneros sin quedar prisioneros del pasado?

Entre ellos se encuentra Filippo Ferrara, de Maiori (Salerno), quien ha iniciado una experimentación radical en aproximadamente 400 plantas distribuidas en más de 100 pequeños bancales. Un mosaico agrícola típico de la Costa, formado por parcelas diminutas y difíciles de gestionar, donde durante décadas se ha cultivado con el sistema tradicional en pérgola.

El punto de inflexión llega hace unos dos años, cuando la enfermedad del mal seco golpea duramente la explotación, afectando hasta al 70 por ciento de las plantas. En ese momento, continuar como antes habría significado asistir lentamente a la pérdida de los ingresos y, con ello, de la propia empresa.

La respuesta fue una poda de reforma drástica: corte de las plantas a unos 30 centímetros por encima del punto de injerto, reducción de las alturas y replanteamiento completo de la estructura productiva. Del antiguo sistema en pérgola se pasó a pequeños árboles de entre 2 y 2,5 metros de altura, con un nuevo marco de plantación de 2 por 4 metros en lugar del tradicional de 4 por 4 metros.


El cambio no afecta solo a las plantas, sino sobre todo al trabajo cotidiano. En el sistema anterior, la poda y la gestión de la copa requerían escaleras altas, mano de obra especializada y condiciones operativas a menudo peligrosas. Con el nuevo modelo, las intervenciones se vuelven más rápidas, seguras y repetibles, reduciendo drásticamente los costes y aumentando el control agronómico.

«El objetivo principal es la sostenibilidad financiera», explica Ferrara. «Necesitamos limoneros que se puedan gestionar, no solo admirar».

Desde el punto de vista técnico, el proyecto cuenta con el seguimiento y apoyo del agrónomo Vito Vitelli, comprometido desde hace años con el desarrollo de modelos frutícolas modernos, racionales y compatibles con las limitaciones de territorios complejos, como los bancales de Campania y de las zonas costeras mediterráneas.


A unos 18 meses de la poda de reforma, las plantas muestran una buena respuesta vegetativa y la empresa prevé obtener los primeros resultados productivos reales ya a partir de la próxima floración. Mientras tanto, el experimento ha despertado el interés de otros productores locales, deseosos de entender si este camino puede representar no solo una innovación técnica, sino una posibilidad concreta de supervivencia económica.

Porque hoy, en los limoneros históricos de la Costa, la verdadera tradición que hay que defender no es solo la forma de los árboles, sino la posibilidad misma de seguir cultivándolos.


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Nota editorial oficial:
Contenido original a cargo del agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos, informativos y de valorización técnica.


Actividad divulgativa realizada en colaboración con:

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