Avellano Tonda di Giffoni en su tercer año: luz en la copa y equilibrio productivo

Es última hora de la tarde, está a punto de anochecer, pero realmente vale la pena detenerse frente a estas plantas de avellano, variedad Tonda di Giffoni, en la provincia de Avellino. La carga de amentos es extraordinaria para una plantación tan joven.

Nos encontramos en la empresa Lari, en un avellanal en su tercer año, conducido en vaso arbustivo libre, con formación monocaule y un marco de plantación de 5 × 4 metros. Desde un punto de vista técnico, este marco podría haber sido perfectamente de 5,0 × 2,5 metros o de 6,0 × 3,0 metros.


Tras un año de manejo según los principios “ZaragoZa”, se iniciaron ensayos de poda basados en un concepto muy claro: una planta lo más libre posible, con intervenciones mínimas, limitadas exclusivamente a la parte central de la copa. No obstante, cuando se interviene en la zona interna, los cortes deben realizarse siempre mediante “espolonadura”.

Este es el punto técnico fundamental del sistema. La esporonadura permite mantener activa la parte interna de la planta y obtener una respuesta vigorosa en términos de nueva ramificación fructífera, manteniendo al mismo tiempo la planta en perfecto equilibrio.

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Un aspecto especialmente interesante es la escasa emisión de brotes basales. Se trata de una señal evidente de equilibrio vegetativo: la planta no responde con crecimientos desordenados porque su estructura es correcta.

Durante las observaciones en campo es importante verificar también las respuestas de las esporonaduras realizadas anteriormente. Una rama interna esporonada recibe una auténtica segunda oportunidad. Las nuevas emisiones son vigorosas y ya ricas en flores masculinas, señal de un rápido retorno a la actividad productiva.

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Espolón, emisión de nuevos brotes y continuidad de la fructificación: esta es la lógica que guía también la poda del año en curso.

Se realizó una planta demostrativa, comparada con una planta no podada. La diferencia es inmediata: muy poco material de descarte y ninguna intervención drástica, sino únicamente actuaciones selectivas y precisas.

Operativamente, se procede a una limpieza cuidadosa de los brotes basales, trabajando “a mano” para controlar correctamente la conformación de las ramas principales. En el interior de la copa se eliminan exclusivamente las ramas que penetran en la zona central, siempre mediante pequeños cortes de retorno.

De este modo se alcanza el verdadero objetivo del sistema: el “cono de luz” dentro del vaso.

La intervención, realizada en este periodo y acompañada de una fertilización de apoyo, permite eliminar únicamente la madera superflua. La planta se reorganiza, acumula sustancias de reserva y se prepara para una brotación primaveral más regular.

El resultado es una planta equilibrada, sin fuertes impulsos vegetativos, con una ramificación abundante pero ordenada.

El concepto debe reiterarse sin ambigüedades: monocaule.
No un arbusto dejado crecer libremente, sino una auténtica arquitectura productiva.

Este enfoque operativo, aplicado directamente en campo, representa el referente técnico que el Agrónomo Vito Vitelli promueve para una avellanicultura moderna, basada en la luz en la copa, la continuidad de la fructificación y el equilibrio vegeto-productivo. 

Nota editorial oficial
Contenido original a cargo del Agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos, informativos y de valorización técnica.

Actividad divulgativa realizada en colaboración con:

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