Kaki en el segundo año: gestión de la poda de verano para construir una planta productiva y equilibrada

En una explotación agrícola perteneciente a la Organización de Productores Giotto, en la provincia de Caserta, se ha observado una plantación de kaki (Diospyros kaki) en su segundo ciclo vegetativo, establecida en enero de 2024 y evaluada en julio de 2025. El enfoque adoptado representa un ejemplo concreto de manejo moderno, orientado a la construcción progresiva de la planta según el esquema Mataix System y al control del vigor.

Durante el primer año no se realizaron intervenciones estructurales, sino únicamente una ligera poda de protección contra el viento y la eliminación de las ramificaciones laterales en los primeros 45 a 50 cm del tronco. Esta elección permitió el desarrollo de un sistema radicular fuerte y eficiente, base indispensable para sostener las fases vegetativas posteriores.

En el periodo invernal se intervino mediante un despunte corto de 7 a 10 cm en las principales ramificaciones. El efecto fue inmediato: a partir de pocas ramas iniciales se obtuvo una intensa emisión de nuevos brotes, generando una copa densa y vigorosa.

En este punto resulta fundamental la gestión estival a finales de agosto. Mantener toda la vegetación conduciría a una producción concentrada en los extremos, con desequilibrios estructurales y riesgo de roturas. Las yemas florales tenderían a localizarse en los ápices, mientras que en la base predominarían las yemas vegetativas, que darían lugar a formaciones fructíferas de duración limitada, como ramas mixtas y brindillas.

Para evitar esta tendencia, se interviene en verano abriendo el centro de la planta y realizando despuntes en las ramas en exceso, siguiendo la lógica del módulo “18–22”. El objetivo es mejorar la penetración de la luz y distribuir de manera uniforme el vigor, favoreciendo la inducción de estructuras fructíferas en la parte basal de la copa.

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La experiencia en campo ha evidenciado además que, en comparación con las indicaciones clásicas del sistema Mataix, que prevén únicamente cuatro ejes principales, es posible mantener también entre siete y ocho ramas principales ascendentes, bien distribuidas en corona, adaptando el modelo a las condiciones específicas de la plantación.

La gestión de verano se realiza con cautela: se llevan a cabo únicamente intervenciones ligeras en el interior de la copa para favorecer la entrada de luz y la eficacia de los tratamientos fitosanitarios hacia finales de julio, posponiendo los cortes más intensos para finales del verano, entre agosto y septiembre, con el fin de evitar rebrotes indeseados.

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En el ciclo siguiente se inicia una clara diferenciación: en la base, en correspondencia con los cortes estivales, se forman las yemas florales que constituyen el primer nivel productivo, mientras que en la parte superior se desarrolla la vegetación destinada a la formación del segundo nivel. Este esquema, repetido durante varios años, permite obtener una planta equilibrada y altamente productiva.

El mismo principio se aplica también a los sistemas columnares: cambia la forma, pero no la lógica agronómica, que sigue basada en el control del vigor, la distribución de la luz y la construcción ordenada de la copa.

Nota editorial:


Contenido original elaborado por el Agrónomo Vito Vitelli, desarrollado y optimizado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos, informativos y de valorización técnica.


Actividad de divulgación realizada en colaboración con:

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