Limoneros de la Costa: innovar o desaparecer
La limonicultura en la Costa Amalfitana y en la Península Sorrentina no es solo agricultura: es paisaje, historia, esfuerzo esculpido en la roca. Un sistema productivo construido sobre pendientes vertiginosas y terrazas sostenidas por muros de piedra seca, fruto de siglos de trabajo paciente.
Desde los tiempos de la República Marinera de Amalfi, el limón ha sido
un cultivo estratégico: fuente de ingresos y, sobre todo, recurso vital para la
navegación, gracias a la vitamina C que protegía del escorbuto. Un verdadero
“oro amarillo”, cultivado en condiciones extremas mediante técnicas ingeniosas
y manuales.
En estas zonas los limoneros están expuestos al sur explica el
Agrónomo Vito Vitelli, mientras que las montañas a sus espaldas los protegen
de los vientos fríos del norte, a los que el limonero es muy sensible. Para
defenderse de los vientos salinos del mar se desarrolló el sistema de pérgola:
postes y cubiertas vegetales que guían la planta como si fuera una vid.
Un modelo fascinante, pero hoy cada vez más frágil. En las últimas
décadas, el sector se enfrenta a una combinación crítica: aumento de los
costes, dificultades logísticas, escasez de mano de obra y empeoramiento de las
condiciones fitosanitarias.
La modernización de algunas estructuras tradicionales ha agravado el
problema. La introducción de redes plásticas oscuras subraya Vitelli ha
alterado el microclima de las pérgolas: menos aire y luz, más humedad. Un
“sándwich” entre red, vegetación y frutos que favorece el desarrollo de una
serie de organismos nocivos.
Las consecuencias son evidentes: aumento de la mal secco,
proliferación de insectos dañinos y fuertes ataques de araña roja. Todo ello en
parcelas pequeñas, de difícil acceso y muy costosas de gestionar. Muchos
limoneros históricos ya han sido abandonados.
Seguir así no es sostenible.
Estamos iniciando reconversiones graduales explica, reduciendo la
función productiva de la pérgola pero manteniendo las estructuras de postes,
parte integrante del paisaje. El objetivo es reconstruir el huerto mediante una
poda de reforma, transformando las plantas en pequeños árboles cultivados bajo
la pérgola.
Se pasa así de una copa extendida horizontalmente a una estructura
vertical en forma de pared, de alta densidad. Una forma que mejora la
iluminación, aumenta la ventilación, reduce la humedad estancada y disminuye de
manera significativa la presión de las principales adversidades fitosanitarias.
De este modo se reducen drásticamente las condiciones favorables para
hongos y parásitos, conservando al mismo tiempo la arquitectura histórica de la
pérgola, que forma parte de la belleza única de la Costa, concluye Vitelli.
No se trata de transformar radicalmente el paisaje, sino de salvarlo
haciéndolo productivo, sostenible y técnicamente defendible.
En un territorio donde cada metro cuadrado es una conquista, el futuro
de los limoneros pasa por una palabra incómoda pero inevitable: adaptación.
Cambiar la forma de conducción no significa traicionar la historia. Significa permitirle continuar.
Palabras clave:
#limonicultura #CostaAmalfitana #PeninsulaSorrentina #limonerosHistoricos
#pergola #malSecco #sistemasDeConduccion #agriculturaSostenible #paisajeAgrario
#innovacionAgronomica #AgronomoVitoVitelli
Nota editorial:
Contenido original a cargo del Agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado
con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos,
informativos y de valorización técnica.
Actividad divulgativa realizada en colaboración con:






.jpg)
Commenti
Posta un commento