lunedì 5 gennaio 2026

RENACIMIENTO DEL OLIVAR EN GORGIA: EL MODELO EN SETO ENTRE RESILIENCIA CLIMÁTICA Y MECANIZACIÓN

En Georgia se está llevando a cabo un proceso concreto de recuperación y modernización del olivar, basado en modelos agronómicos innovadores y adaptados a condiciones climáticas no convencionales. El cultivo del olivo, históricamente presente en la región del Cáucaso, sufrió una fuerte contracción durante el período comunista, hasta casi desaparecer el aceite de oliva de la dieta local. Hoy, impulsado por una creciente demanda interna y externa, el olivar vuelve a convertirse en un cultivo estratégico.

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La experiencia observada y divulgada por el agrónomo Vito Vitelli se integra plenamente en este proceso de renacimiento, proponiendo un sistema productivo moderno, racional y replicable, capaz de combinar resiliencia climática y eficiencia operativa.

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El modelo adoptado no es un sistema super intensivo cosechado con máquinas cabalgantes, sino una plantación en seto productivo diseñada para equilibrar productividad, desarrollo vegetativo y accesibilidad mecánica. El marco de plantación prevé una distancia entre filas de 6,5 metros, con un margen operativo entre 6 y 7 metros, y una distancia actual en la fila de 2 metros. El objetivo futuro es una mayor intensificación en la fila, hasta alcanzar 1,60 a 1,80 metros.

La amplia distancia entre filas responde a una elección agronómica precisa. Permite una penetración óptima de la luz hasta la base del muro vegetal, donde se concentra la franja productiva más importante. Este enfoque prioriza la eficiencia fotosintética real de todo el sistema, más allá de la simple densidad de plantas.

El manejo de la copa no impone límites rígidos de altura. Las plantas se dejan crecer en vertical, alcanzando hasta 3 metros, sostenidas por un sistema de tutorado con dos alambres. El seto resulta ordenado y continuo, pero con un volumen vegetativo suficiente para garantizar vigor, continuidad productiva y capacidad de recuperación tras episodios de estrés térmico severo.

Uno de los aspectos más innovadores, fuertemente destacado por el agrónomo Vito Vitelli, es la cosecha semi mecanizada. Este sistema está diseñado para reducir drásticamente los costos de mano de obra sin recurrir a las máquinas cabalgantes típicas del super intensivo. La recolección se realiza mediante un vibrador oscilante montado en un brazo mecánico acoplado a una excavadora, lo que permite trabajar en setos altos sin el uso de escaleras ni plataformas. Las redes de recolección se despliegan y recogen mediante máquinas enrolladoras, con una fuerte reducción del personal necesario. El resultado es un sistema eficiente, seguro y flexible, adaptable también a grandes superficies.

Desde el punto de vista agronómico, la plantación, en su segundo año al momento de las observaciones, fue establecida sobre caballones para favorecer el drenaje y la oxigenación del suelo. Cuenta con un sistema de riego y se gestiona sin laboreo, probablemente con cubierta vegetal controlada. Una elección coherente con entornos caracterizados por alta humedad y riesgo de encharcamiento, donde la gestión del suelo es determinante para la supervivencia de las plantas.

La experimentación varietal constituye el verdadero núcleo del proyecto. Se introdujeron entre seis y siete variedades italianas, procedentes de viveros nacionales y cultivadas sobre sus propias raíces. Una helada tardía en marzo de 2025, con temperaturas de hasta menos 10 grados Celsius, puso a prueba el sistema. Los daños observados fueron leves, localizados principalmente en la base del tronco, y aproximadamente el 90 por ciento de las plantas superó el evento y se encuentra actualmente en fase de recuperación.

Como subraya el agrónomo Vito Vitelli, el proyecto afronta ahora un verdadero cuello de botella varietal, seleccionando para el futuro únicamente aquellas variedades que demuestren una resiliencia real frente a las bajas temperaturas y la elevada humedad.

Este modelo representa una tercera vía de la olivicultura moderna. Mantiene el orden estructural de los sistemas intensivos, pero concede a la planta el espacio y el volumen necesarios para afrontar condiciones climáticas severas. El olivar puede compararse con una serie de paneles solares verticales. Al espaciar correctamente los setos se evita el sombreado mutuo y se garantiza la llegada de luz hasta la base, maximizando la eficiencia de todo el sistema.

No se trata de un compromiso, sino de una olivicultura diseñada y adaptada a los territorios, según la visión y el método del agrónomo Vito Vitelli.

Palabras clave:
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Nota editorial:
Contenido original del agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos, informativos y de valorización técnica.

Actividad de divulgación realizada en colaboración con:

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