Reforma de plantaciones tradicionales de caqui: ensayos demostrativos para renovar la estructura productiva
En el territorio de Caserta, en una de las zonas históricamente más vocadas al cultivo del caqui, el Agrónomo Vito Vitelli está llevando a cabo algunas pruebas demostrativas de reforma en plantaciones tradicionales. Se trata de huertos frutales gestionados durante muchos años con sistemas clásicos, en los que con el tiempo se ha establecido progresivamente un desequilibrio fisiológico de la planta: aumento de la masa leñosa y reducción de las formaciones fructíferas.
El enfoque adoptado no prevé intervenciones drásticas en toda la
plantación, sino la introducción gradual de ensayos de reforma en plantas
individuales, con el fin de evaluar su evolución a lo largo de los meses y de
los años siguientes. Este método permite a la empresa observar directamente la
eficacia de la intervención antes de extenderla a toda la superficie cultivada.
Durante la demostración se realizó un corte de reforma a aproximadamente
70 cm del suelo, con una inclinación de unos 45°, con el objetivo de estimular
la emisión de nuevos brotes vigorosos en la base de la planta.
En las plantaciones tradicionales de caqui, con el paso del tiempo la
planta tiende a acumular una cantidad cada vez mayor de madera estructural.
Para sostener esta masa leñosa, la planta emite continuamente ramas vigorosas
que, sin embargo, durante la poda suelen ser eliminadas. De este modo se crea
un círculo vicioso: la planta produce vigor vegetativo que se elimina
sistemáticamente, sin ser utilizado para renovar la estructura productiva.
El principio agronómico propuesto por el Agrónomo Vito Vitelli consiste,
en cambio, en utilizar precisamente estas nuevas ramificaciones vigorosas para
reconstruir la estructura de la planta. Los brotes emitidos en la base se
convertirán en las futuras ramas productivas y, después de dos o tres años de
actividad fructífera, podrán renovarse progresivamente mediante cortes de
retorno.
El objetivo es obtener en pocos años plantas más equilibradas,
caracterizadas por una estructura esquelética reducida pero eficiente, una
buena superficie foliar y numerosas formaciones fructíferas activas.
Otro elemento de interés se refiere a la densidad de plantación. En
muchos de estos huertos, el marco de plantación es de 5 × 4 metros, con amplios
espacios entre una planta y otra a lo largo de la fila. Esta configuración
permite, cuando sea necesario, introducir una nueva planta en el centro de la
fila, preferiblemente manteniendo la orientación norte-sur.
De este modo es posible aumentar el número de estructuras fructíferas
por hectárea, mejorar la interceptación de la luz e incrementar el potencial
productivo de la plantación, con efectos positivos también en la sostenibilidad
económica del cultivo.
Estas plantaciones representan una parte importante de la tradición
italiana del cultivo del caqui. Sin embargo, como subraya el Agrónomo Vito
Vitelli, incluso los sistemas más tradicionales deben actualizarse
progresivamente para responder a las exigencias de la olivicultura y
fruticultura modernas, mejorando el equilibrio vegetativo-productivo de las
plantas y la rentabilidad de las explotaciones.
Actividad divulgativa realizada en colaboración con:


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