Granado en Raffadali: áfidos, aleuródidos y la necesidad de nuevas estrategias de defensa

En Raffadali, en la provincia de Agrigento, en la explotación agrícola Casalicchio, el granado se encuentra en las primeras fases de la floración. En las puntas de las ramificaciones productivas ya son visibles los primeros botones florales, señal del inicio de la nueva campaña vegetativo-productiva.

La plantación se presenta ordenada y equilibrada, con una cubierta vegetal bien gestionada y una estructura de conducción en Y (sistema israelí) que permite una buena distribución de la vegetación, favorece la entrada de la luz y también posibilita un eficaz soporte de la futura producción. Una gestión de la copa que hoy adquiere una importancia cada vez más estratégica, especialmente desde el punto de vista fitosanitario.

Y es precisamente aquí donde emerge uno de los problemas más delicados de la moderna producción de granado: los ataques de áfidos y aleuródidos. En muchas realidades productivas, estos insectos logran desarrollarse ya desde las primeras fases primaverales, colonizando brotes, hojas jóvenes e incluso las flores. La consecuencia es una ralentización del desarrollo vegetativo, con brotes débiles y pérdida del equilibrio de la planta.

Sin embargo, el problema no se limita al daño directo causado por la succión de savia. La intensa producción de melaza favorece el desarrollo de la fumagina y atrae a las hormigas, que terminan protegiendo las colonias de insectos fitófagos. Se genera así un círculo vicioso que dificulta aún más el control de la infestación.

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La verdadera criticidad está representada por la escasez de medios técnicos disponibles. En el granado, de hecho, existen muy pocos productos fitosanitarios registrados y las posibilidades de intervención son muy limitadas, especialmente en las plantaciones gestionadas en régimen ecológico. Esto implica el riesgo de comprometer la campaña productiva ya desde el inicio de la primavera.

Según el doctor agrónomo Vito Vitelli, resulta cada vez más evidente que la lucha química por sí sola no puede representar la solución. Incluso cuando existen productos autorizados, el control suele ser parcial y temporal. Por este motivo, es necesario centrarse principalmente en la prevención agronómica y en la creación de condiciones menos favorables (hostiles) para el desarrollo de las plagas.

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Una copa bien iluminada, aireada y equilibrada constituye ya un primer elemento de defensa. La luz directa y la menor humedad dentro de la vegetación dificultan la proliferación de las colonias. Sin embargo, en la práctica, todo esto a menudo no es suficiente. Incluso la espera de la intervención natural de insectos útiles depredadores, en muchos casos, no logra contener el problema con la rapidez necesaria.

La sensación es que el granado requiere hoy un cambio de enfoque. Se necesitan nuevas estrategias integradas, capaces de combinar la gestión de la copa, el control de las hormigas, el uso de productos alternativos de bajo impacto ambiental y técnicas preventivas innovadoras. Porque el verdadero desafío no será eliminar completamente el problema, sino construir plantaciones más equilibradas, resilientes y sostenibles en el tiempo.

Nota editorial:
Contenido original a cargo del doctor agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos, informativos y de valorización técnica.

Actividad divulgativa realizada en colaboración con:

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