Durante una visita técnica a Montalto di Castro, en la provincia de Viterbo, analizamos la gestión del almendral en una campaña nada sencilla y observamos de cerca un sistema de recolección que representa una verdadera evolución operativa: la máquina autopropulsada con doble plano inclinado.
La observación se realizó en una
plantación de sexto año, variedad Lauranne, perteneciente a la empresa de Fabio
Mariotti. Un contexto real y productivo que permite reflexionar sin recurrir a
la teoría abstracta, partiendo de problemas concretos y de soluciones que
realmente funcionan en el campo.
La campaña 2025 dejó una
enseñanza clara. La primavera, con un mes de abril especialmente lluvioso,
provocó un exceso persistente de humedad dentro de las copas. En estas
condiciones aparecieron ataques de bacteriosis causadas por Xanthomonas spp.,
con evidentes episodios de defoliación, especialmente en la parte baja del
árbol, donde la circulación del aire es naturalmente más limitada.
La experiencia en campo confirmó
que el uso de microorganismos individuales, como Bacillus subtilis, incluso
cuando se aplican tras desinfectantes a base de peróxido de hidrógeno, no fue
suficiente. La dirección futura es clara y exige un cambio de enfoque. La
estrategia más eficaz pasa por el uso de consorcios de microorganismos,
alternando productos y mecanismos de acción para lograr un control más amplio y
estable del patógeno. La prevención, una vez más, se construye primero sobre el
microclima y no únicamente sobre los productos.
En cuanto a la recolección, la
comparación con los sistemas tradicionales es inevitable. Hasta el año pasado,
el procedimiento estándar consistía en la vibración del tronco, la caída del
fruto al suelo y su posterior recogida con barredora. Es un sistema probado,
pero implica más operaciones, mayores tiempos de trabajo y el contacto directo
del fruto con el suelo.
La máquina autopropulsada con
doble plano inclinado representa un compromiso técnico muy interesante. Dos
máquinas avanzan en paralelo y se cierran alrededor del árbol. De un lado se
encuentra la pinza vibradora con el plano inclinado, y del otro el plano de
recepción con cinta transportadora. Las almendras son interceptadas durante la
caída, reciben una primera limpieza de hojas y restos vegetales y se conducen
directamente a los contenedores, sin tocar nunca el suelo.
No se trata de una recolección
continua como la que se realiza con las vendimiadoras o en la olivicultura
superintensiva, ya que la máquina debe detenerse para vibrar el tronco. Sin
embargo, el sistema resulta rápido, eficaz y, sobre todo, económicamente
sostenible, evitando los elevados costes y las limitaciones técnicas de las
máquinas de paso superior.
Esta tecnología exige, no
obstante, decisiones agronómicas precisas desde la fase de diseño de la
plantación. Para permitir el paso de ambos equipos, la distancia entre filas
debe ser de al menos 6,5 metros. Los marcos más adecuados son 6,5 por 3,5 metros
o 6,5 por 3,0 metros, con densidades comprendidas entre 450 y 480 plantas por
hectárea. En plantaciones más densas, por ejemplo 5,5 por 2,5 metros, este
sistema no es compatible y resulta preferible la recolección en el suelo
seguida de barredora. En este caso, la mecanización define el marco de
plantación y no al contrario.
Desde el punto de vista
económico, se trata de máquinas que requieren una inversión importante,
superior a los cien mil euros. La amortización es viable en superficies
superiores a 20 hectáreas o mediante el acceso a medidas de apoyo y programas
de ayuda. Operativamente, sin embargo, el rendimiento es significativo,
superando con facilidad una hectárea y media por día. Una estrategia eficaz
para optimizar el uso de la máquina es la diversificación varietal, de modo que
se escalonen los periodos de recolección y se eviten cuellos de botella en las
labores de campo.
Un último aspecto, a menudo
subestimado, se refiere a la orientación de las filas. Con demasiada frecuencia
se presta atención exclusivamente al eje norte sur para maximizar la
interceptación de la luz. En realidad, en las plantaciones modernas en forma de
pared, la prioridad debería darse a los vientos dominantes. Favorecer la
ventilación natural dentro de la copa reduce de forma drástica el estancamiento
de humedad, que sigue siendo la principal causa predisponente de las
bacteriosis observadas este año. Donde el viento es excesivo, se puede
intervenir con cortavientos, pero el aire en movimiento sigue siendo la mejor
herramienta preventiva a disposición del agrónomo.
La almendricultura moderna no se
basa en soluciones estándar. Se construye a partir de una planificación
cuidadosa, la coherencia entre el sistema de formación y la mecanización, la
gestión del microclima y elecciones varietales inteligentes. Quienes parten de
estos principios desarrollan sistemas productivos sólidos y sostenibles a largo
plazo.
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Nota editorial:
Contenido original a cargo del agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado
con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos,
informativos y de valorización técnica.
Actividad divulgativa realizada en colaboración con:

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