Nueva plantación de almendro en el Salento: puesta en marcha del sistema Zaragoza
En el territorio del Salento, en la provincia de Brindisi, junto a los olivares afectados por Xylella fastidiosa, se observa un número creciente de intervenciones de reconversión productiva. Entre las soluciones adoptadas, el almendro representa una opción concreta y estratégica.
En este caso, se ha partido del
arranque de un antiguo almendral gestionado con criterios tradicionales, para
establecer una nueva plantación según el sistema Zaragoza. Las condiciones del
suelo no permitieron una labor profunda de subsolado, por lo que se optó por un
trabajo localizado mediante la trituración del terreno en volúmenes de
aproximadamente 60–70 cm de ancho por 80 cm de profundidad. Esta intervención,
aunque más costosa, permite crear un entorno favorable para el desarrollo
radicular inicial, concentrando agua y nutrientes en la zona trabajada.
La plantación se realizó con
trasplantadora. Inmediatamente después, se procedió al corte del plantón a unos
90–95 cm, manteniendo siempre el punto de injerto bien expuesto al aire. La
planta fue guiada con un tutor plástico y fijada con doble atadura de bandofix,
un material elástico que evita estrangulamientos. En los primeros 40 cm también
se instaló un protector (shelter), útil para la protección contra roedores y
frente a posibles efectos fitotóxicos de los herbicidas.
Un aspecto fundamental se refiere
al tutor: no debe superar la altura del corte del plantón, pero debe tener una
longitud total de al menos 120–130 cm, con el fin de garantizar un anclaje
eficaz en el suelo. Esto es esencial porque, en la fase inicial, la planta
presenta un desequilibrio estructural con un elevado efecto vela.
El marco de plantación adoptado
es de 6 × 3 m (aproximadamente 550 plantas por hectárea), ya considerado un
estándar para el sistema Zaragoza. La elección de mantener un tronco libre de
70–80 cm responde a la futura necesidad de emplear la recolección mecanizada
mediante pinza vibradora.
Con la reanudación vegetativa en
primavera, se aplicará una gestión sencilla pero determinante: los brotes
situados entre 70 y 90 cm se conservarán, mientras que aquellos por debajo de
los 70 cm serán eliminados manualmente. Esta intervención, realizada una sola
vez, es suficiente para establecer correctamente la estructura de la planta.
Posteriormente, se entrará en la
fase de topping y edging, fundamentales para la construcción de
la pared productiva. El objetivo es obtener una planta compacta, con un radio
de 1,2–1,3 m y una copa conformada en tronco de pirámide, con paredes externas
inclinadas aproximadamente 30–35°, configurando una estructura eficiente y
mecanizable.
El objetivo productivo es de 7–10
kg por planta. Sin embargo, el verdadero resultado se construye desde hoy:
iniciar con un protocolo claro permite evitar errores estructurales que
posteriormente no pueden corregirse.
Nota editorial oficial:
Contenido original a cargo del Agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado
con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos,
informativos y de valorización técnica.
Actividad divulgativa realizada
en colaboración con:


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