Almendral ZaragoZa® en el segundo año: la poda reguladora que construye la producción
Una plantación de almendro establecida según el sistema ZaragoZa®, realizada entre enero y febrero de 2024, se presenta en julio de 2025 (momento en el que se realiza el video) con dos ciclos vegetativos completos. Durante estos dos ciclos, las plantas ya han recibido dos o tres intervenciones de topping y dos de edging, fundamentales para definir la estructura en forma de arbusto y estimular el desarrollo de las ramificaciones laterales.
Tras un crecimiento generalizado
de la copa, se interviene ahora con una fase clave: la poda “reguladora”. La
operación es ligera y afecta exclusivamente a las puntas de los brotes, con
cortes de pocos centímetros. Se trata de una intervención aparentemente simple,
pero con un efecto fisiológico decisivo.
La reducción de las puntas
permite limitar la dominancia apical de los brotes más vigorosos, principales
responsables de la producción de auxinas y del desplazamiento de recursos hacia
la parte superior. Al interrumpir este mecanismo, la planta redistribuye la
energía hacia las ramificaciones laterales, que se convierten en el eje central
de la futura producción.
En condiciones de estrés hídrico
controlado, desde la segunda semana de julio hasta septiembre, estas
estructuras laterales ralentizan el crecimiento vegetativo y comienzan a
acumular reservas, activando primero los procesos de inducción y posteriormente
los de diferenciación floral al final del verano. Es en esta fase donde se
construye de forma concreta el potencial productivo de la plantación.
El momento de intervención es
fundamental: dentro de los 30 meses posteriores a la plantación (tercer año
vegetativo), la planta debe entrar en producción. En este caso, con el
trasplante realizado en 2024, la primera cosecha está prevista para agosto de
2026. Un resultado que depende de la precisión y la continuidad de las
intervenciones realizadas.
El marco de plantación (5,5 m
entre filas × 2,5 m sobre la fila) y el corte inicial a unos 90–100 cm han
favorecido el desarrollo de las ramas principales en la franja comprendida
entre 70–80 y 90–100 cm, construyendo la base de la pared productiva. El desarrollo
en altura será progresivo y controlado en los años siguientes.
Con la evolución de la
plantación, la gestión de la copa se confiará cada vez más a la mecanización.
El uso de la barra de poda, inclinada aproximadamente entre 30° y 35°,
permitirá trabajar sobre las paredes laterales, manteniendo una estructura
ordenada y eficiente incluso en grandes superficies.
El principio es claro: la
producción no se construye solo con agua y nutrición, sino sobre todo con la
poda. Más ramas fructíferas significan más flores y, por lo tanto, un mayor
potencial productivo.
El sistema ZaragoZa® se basa en
intervenciones precisas, en el momento adecuado, y en la integración entre
manejo manual y mecánico. No se debe descuidar ningún paso: cada operación
tiene su momento específico y determina el resultado final.
Nota editorial
Contenido original a cargo del Agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado
con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos,
informativos y de valorización técnica.
Actividad divulgativa realizada
en colaboración con:


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