Superintensivo en mono eje: equilibrio natural y calidad italiana en la olivicultura moderna
En la provincia de Caserta están tomando forma nuevas plantaciones superintensivas diseñadas con criterios estructurales claros: 4,5–5 metros entre filas y 1,20–1,30 metros sobre la fila. No se trata de soluciones improvisadas, sino de una visión técnica precisa basada en el sistema de mono eje.
El principio es simple: tronco
libre durante los primeros 60 cm y eje central guiado verticalmente hasta
1,80–2 metros mediante un tutor estable y bien anclado. El eje representa el
“comandante” de la planta. Su verticalidad garantiza la dominancia apical y el
control de toda la arquitectura.
Las ramificaciones laterales,
aunque vigorosas, tienden naturalmente a inclinarse por efecto de la gravedad.
Al curvarse, reducen el impulso vegetativo, frenan el crecimiento vertical y
comienzan a ramificarse. Es el principio de la autorregulación fisiológica:
menos madera innecesaria y mayor predisposición a la fructificación.
La ventaja frente a los sistemas
caracterizados por cortes mecánicos continuos es evidente. En los primeros años
no se realizan podas estructurales. Se evita el exceso de cortes y recortes que
estimulan reacciones vegetativas excesivas. La planta entra en producción de
manera más precoz porque no está obligada a reaccionar a heridas repetidas.
Cuanto más produce, más se estabiliza.
Incluso variedades italianas
vigorosas, a menudo penalizadas por podas agresivas, encuentran equilibrio
gracias a tres factores clave:
• Dominancia del eje central;
• Competencia radicular acentuada por el caballón;
• Curvatura espontánea de las ramificaciones laterales.
El resultado es un equilibrio
vegetativo-productivo precoz y duradero.
La gestión del suelo es coherente
con la fisiología del olivo: respeto del césped natural, ausencia de labores
invasivas y ligero levantamiento del terreno para favorecer el drenaje y la
aireación. El olivo tolera la sequía, pero no el exceso de humedad. Una
correcta implantación reduce la incidencia de problemas como la fitoftora.
La estructura de soporte es
esencial y racional:
• Postes robustos cada 10–15 metros;
• Dos alambres (uno a 1,80–2 metros y otro intermedio);
• Una sola línea de riego por goteo es suficiente;
• Atado del eje cada 30–35 cm.
En los años sucesivos se
interviene únicamente con cortes selectivos de retorno para eventuales ajustes
de forma. No se realiza poda sistemática. En las curvaturas de las ramas se
formarán naturalmente brotes que, al año siguiente, se convertirán en ramas
fructíferas.
El sistema superintensivo de mono
eje no es un modelo ornamental de poda continua. Es un enfoque agronómico que
aprovecha la fisiología de la planta, reduce la mano de obra y mantiene elevada
la calidad del aceite.
Con este método es posible
valorizar exclusivamente variedades italianas, preservando sus extraordinarias
características organolépticas y combinando modernidad en la gestión con
identidad productiva.
La experiencia en campo confirma
que el equilibrio no se construye con más cortes, sino con menos intervenciones
y una mayor comprensión de la planta.
Un modelo técnico promovido y
aplicado por el Agrónomo Vito Vitelli en el ámbito de la olivicultura moderna
de alta densidad.
Nota editorial oficial:
Contenido original a cargo del Agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado
con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos,
informativos y de valorización técnica.
Actividad divulgativa realizada en colaboración con:


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