Recuperar antiguos olivares tradicionales con el sistema Zaragoza: de la poda “Soft” a la reconstrucción “Strong”
En la zona olivarera de Grisì, en la provincia de Palermo, el Doctor Agrónomo Vito Vitelli está supervisando la recuperación de antiguos olivares tradicionales establecidos con marcos históricos de 7x7 y 10x10 metros. Se trata de árboles plantados hace muchos años según criterios hoy superados, caracterizados actualmente por un exceso de estructura leñosa, vegetación desplazada hacia la parte alta, fuerte sombreado interno e importantes problemas relacionados con la caries de la madera.
En estos contextos, el sistema Zaragoza se aplica
inicialmente en su versión “Soft”, es decir, mediante una poda de retorno
fisiológico que tiene como objetivo recuperar luz, vegetación interna y
equilibrio productivo sin generar traumas excesivos a la planta. A través de
cortes de retorno y aclareos selectivos, se busca reconstruir gradualmente una
copa más luminosa, compacta y eficiente desde el punto de vista fotosintético.
El objetivo no es simplemente reducir la altura del árbol,
sino devolver la vegetación productiva al interior de la copa y reducir la
dominancia apical que, con el paso de los años, ha desplazado toda la
producción hacia arriba y, sobre todo, hacia el exterior.
Sin embargo, existen situaciones mucho más comprometidas en
las que el sistema soft ya no es suficiente. Es el caso de algunos árboles
observados en Grisì, gravemente afectados por caries de la madera y deterioro
estructural. En estas condiciones, el sistema Zaragoza entra en su versión
“Strong”, una auténtica poda de reconstrucción.
Se realiza en el tronco, alrededor de los 110 cm de altura,
un corte inclinado de aproximadamente 45°, eliminando completamente las partes
de la copa ya agotadas o comprometidas. De este modo, se estimula a la planta a
reiniciar su desarrollo mediante nueva vegetación joven y más equilibrada desde
el punto de vista fisiológico.
Particularmente importante es el trabajo de limpieza de la
madera deteriorada. Mediante herramientas manuales o mecánicas se elimina la
madera podrida hasta alcanzar el tejido vivo y sano. Esta operación permite
ralentizar el avance de los hongos causantes de la caries, mejorar la aireación
interna de la madera y limitar el deterioro estructural de la planta.
La literatura científica internacional confirma, de hecho,
que en los olivares antiguos los hongos lignícolas, pertenecientes a géneros
como Fomes sp. y Phellinus sp., representan una de las principales causas de
pérdida de vitalidad y productividad. Estudios realizados en Italia, España y
Grecia demuestran cómo intervenciones de reforma enérgica, asociadas a una
correcta gestión del rebrote, pueden permitir la recuperación funcional incluso
de árboles aparentemente comprometidos.
Después de la limpieza de la madera deteriorada, las
superficies saneadas generalmente se protegen con pastas cicatrizantes a base
de cobre, con el fin de reducir el riesgo de nuevas infecciones fúngicas.
El principio fisiológico del sistema Zaragoza sigue siendo
siempre el mismo: devolver a la planta la capacidad de producir vegetación
joven, iluminada y equilibrada, construyendo con el tiempo una olivicultura más
moderna, sostenible y productiva.
Nota editorial:
Contenido original
elaborado por el Doctor Agrónomo Vito Vitelli, desarrollado y optimizado con el
apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos,
informativos y de valorización técnica.
Actividad
divulgativa realizada en colaboración con:

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