Granado “Wonderful” en el tercer año: poda de verano y construcción de la estructura productiva
En el territorio de Serradifalco, en la provincia de Caltanissetta, nos encontramos a mediados de agosto en una plantación de granado de la variedad “Wonderful” en su tercer año de cultivo. En esta fase las plantas comienzan a producir los primeros frutos, pero el principal objetivo agronómico sigue siendo uno: construir correctamente la estructura de la planta.
El establecimiento
del huerto sigue un criterio preciso. En los primeros años se forma un tronco
principal de aproximadamente 80–90 cm, sobre el cual se realizan 2–3 ciclos de topping y edging
en los últimos 20–25 cm, con el fin de estimular la formación de ramificaciones
laterales. A partir de este punto se desarrolla la estructura productiva de la
planta.
El objetivo es
obtener de 3–4 hasta 6 ramas principales a la derecha y el mismo número a la
izquierda, creando una especie de doble estructura lateral en forma de “Y”,
sostenida por postes y por dos pares de alambres del sistema de conducción.
Este sistema permite organizar la copa de forma ordenada y uniforme,
facilitando la gestión de la planta y haciendo más sencilla también la
recolección de los frutos.
Durante el tercer
paso de poda de verano, la intervención sigue algunos principios técnicos muy
claros.
El primer trabajo
consiste en la limpieza de la llamada “palma de la mano”, es decir, la zona de
inserción de las ramas principales. En los primeros 30–35 cm se eliminan todas
las pequeñas ramificaciones mediante cortes al ras, respetando el “collar” de la
rama, manteniendo esta zona completamente limpia. Se trata de un trabajo de
precisión que se realiza casi exclusivamente con tijeras de poda.
En el primer tercio
de la planta, en cambio, se dejan los brotes vigorosos. Estos cumplen una doble
función: por un lado, contribuyen a sombrear los frutos, reduciendo el riesgo
de quemaduras solares; por otro, pueden utilizarse en el futuro como ramas de
refuerzo o nuevas ramas principales mediante operaciones de curvado.
A partir del
segundo tercio de la planta, los brotes vigorosos o semivigorosos que no son
necesarios para la estructura se desvían o se cortan sobre la primera
ramificación útil, es decir, sobre un brote más débil que podrá convertirse en
rama productiva al año siguiente. De esta manera se reduce el vigor vegetativo
y se orientan los recursos hacia los frutos y las formaciones fructíferas.
Las ramificaciones
secundarias ya presentes, especialmente aquellas que portan fruto o que
presentan de forma natural un porte colgante, se conservan porque representan
las ramas fructíferas para el año siguiente.
Esta gestión de la
copa permite eliminar los brotes verticales que, a partir de mediados de
agosto, ya no contribuyen al desarrollo de la estructura y solo corren el
riesgo de entrar en competencia con los frutos. De este modo, la planta
concentra sus energías en el engrosamiento de las granadas.
En el caso
observado, los frutos de la variedad “Wonderful” ya presentan dimensiones
importantes. Se trata de una variedad que puede superar fácilmente el medio
kilogramo, con frutos que en algunas campañas alcanzan incluso los 700–800
gramos.
Considerando, en el tercer año, una media de unos 10 frutos por planta con un peso medio de 700 g, se obtiene una producción aproximada de 7 kg por planta. Con un marco de plantación de 2,5 × 6 metros, equivalente a unas 600 plantas por hectárea, ya en el tercer año se puede alcanzar una producción de alrededor de 40 quintales por hectárea, un resultado muy interesante para una plantación tan joven.
Otro aspecto
importante se refiere a la gestión de los chupones basales, muy frecuentes en
el granado durante los primeros años. Estos pueden eliminarse manualmente o
gestionarse mediante productos desbrotadores específicos autorizados. Con el
tiempo, a medida que la actividad vegetativa se estabiliza en la parte superior
de la planta, la emisión de nuevos chupones tiende naturalmente a reducirse.
Para proteger los
frutos de las altas temperaturas estivales se utilizan tratamientos a base de
caolín y yeso micronizado, a menudo en mezcla con azufre y jabón potásico
blando. Esta combinación, además de limitar la propagación de organismos
nocivos, contribuye a reducir las quemaduras solares, disminuir la temperatura
de la superficie foliar, incrementar la eficiencia fotosintética y mejorar la
consistencia de los tejidos gracias al aporte de calcio y silicio.
El aspecto más
evidente de la plantación es la uniformidad de las plantas, resultado de una
gestión técnica cuidadosa y constante. Todas las copas se desarrollan a la
misma altura y la estructura de la pared productiva resulta ordenada y fácil de
manejar.
El sistema de
conducción está sostenido por postes de aproximadamente 1,10 metros, sobre los
cuales se establece la estructura portante en “Y”, integrada con alambres
laterales de soporte. Sobre esta arquitectura se apoyan y se guían
progresivamente las ramas principales, lo que permite estabilizar la copa. En
el futuro también podrán incorporarse ataduras o tensores transversales para
reforzar aún más la estabilidad de la estructura de la planta.
Otro elemento
significativo se refiere a la gestión del suelo: en la plantación no se han
utilizado herbicidas y el control de la vegetación espontánea se ha realizado
manualmente. Una elección que representa el primer paso hacia una gestión
compatible con prácticas de agricultura ecológica o de residuo cero.
El resultado es un
huerto joven pero ya bien estructurado, donde la poda de verano no representa
únicamente una intervención de contención del crecimiento vegetativo, sino que
se convierte en una herramienta fundamental para guiar la planta hacia una estructura
productiva estable y eficiente en los años siguientes.
Nota
editorial:
Contenido original elaborado por el Agrónomo Vito Vitelli, desarrollado y
optimizado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial con fines
divulgativos, informativos y de valorización técnica.
Actividad divulgativa
realizada en colaboración con:


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