Recuperar un olivar superintensivo mal gestionado: la poda de reforma para reconstruir el equilibrio y la productividad
En la zona rural de Stornarella, en la provincia de Foggia, el Doctor Agrónomo Vito Vitelli está llevando a cabo la recuperación de un olivar inicialmente conducido como sistema superintensivo en pared arbustiva. Se trata de una plantación que, con el paso de los años, había manifestado problemas tanto en la gestión vegetativa como desde el punto de vista fitosanitario, con una sensibilidad particular a la tuberculosis del olivo.
El principal problema no estaba relacionado con el sistema
superintensivo en sí, sino con el exceso de vigor acumulado a lo largo del
tiempo. La pared vegetal se había vuelto demasiado desequilibrada, compacta y
poco aireada, con una vegetación desplazada progresivamente hacia la parte
superior y un fuerte sombreado interno. En estas condiciones disminuye la
formación de vegetación productiva equilibrada, aumenta la competencia entre
las ramas vigorosas y se crean microclimas favorables para el desarrollo de
bacteriosis y otros problemas fitosanitarios.
Por este motivo, en 2022 se decidió intervenir con una poda
de reforma drástica. Las plantas fueron cortadas a aproximadamente 70-90 cm del
cuello de la raíz, manteniendo la altura necesaria para el paso de la
maquinaria y estimulando simultáneamente una reconstrucción completa de la
pared vegetativa. Hoy en día, el viejo tronco prácticamente ya no es visible:
la nueva estructura se ha formado íntegramente gracias a los rebrotes emitidos
después del corte.
Tras el reinicio vegetativo, se limpiaron los primeros
55-60 cm desde la base, altura mínima necesaria para el paso de la cosechadora
cabalgante, estableciendo progresivamente una nueva pared ascendente.
Posteriormente se realizaron intervenciones repetidas de topping y edging
mediante cuchilla podadora, a unos 15 cm de las líneas de corte anteriores. A
través de dos ciclos de topping y edging se logró reconstruir una pared
compacta, con una estructura esquelética de aproximadamente 75-80 cm de ancho,
de la cual parten ramificaciones muy flexibles y equilibradas.
Desde el punto de vista fisiológico, este aspecto es
fundamental. Los topping reducen la dominancia apical y favorecen brotaciones
laterales más armónicas y menos agresivas. Los edging, en cambio, limitan la
expansión excesiva hacia el exterior, mejorando la distribución de las ramas
secundarias y aumentando la penetración de la luz dentro de la pared vegetal.
El resultado es una vegetación más elástica, predispuesta a la fructificación y
menos sujeta a reacciones vigorosas incontroladas.
Algunas intervenciones de cortes moderadores, consistentes
en la eliminación de pocos centímetros de los ápices más verticales,
contribuyeron además a armonizar la copa, favoreciendo el desarrollo y
fortalecimiento de las ramificaciones laterales flexibles predispuestas a la
fructificación. Precisamente esta continua acción de reequilibrio vegetativo es
la que permite transformar una pared agresiva en una estructura productiva
mucho más estable en el tiempo.
Las experiencias internacionales más recientes en olivares
superintensivos, especialmente en España y Australia, confirman que el control
del vigor representa uno de los aspectos clave para mantener eficientes las
paredes vegetativas. Actualmente, la tendencia ya no es aligerar excesivamente
la planta, sino gestionar el vigor mediante el equilibrio
vegetativo-productivo, la iluminación difusa y la presencia constante de
vegetación fructífera. Podar menos y aprovechar la acción de autorregulación
derivada del diálogo entre los sistemas radiculares de las plantas adyacentes y
del propio peso del fruto representa una de las estrategias más modernas en la
gestión del olivar superintensivo.
Este año no se realizarán nuevos vaciados importantes. Por
el contrario, se dejará la mayor cantidad posible de vegetación productiva para
que sea el propio fruto el que ralentice naturalmente el vigor de la planta.
Solo a partir del próximo año se comenzará gradualmente a vaciar la parte
central de la pared vegetal, realizando cortes de retorno en algunos
competidores y mejorando progresivamente la aireación interna. Todo esto
implicará pocas intervenciones manuales específicas y costes de gestión mucho
más reducidos en comparación con los continuos cortes indiscriminados.
Paralelamente, también se está actuando sobre la
tuberculosis del olivo mediante tratamientos con productos sanitizantes
(peróxido de hidrógeno) y la introducción de microorganismos antagonistas,
estrategias cada vez más aplicadas a nivel internacional para reducir la
presión de las bacteriosis en plantaciones intensivas y superintensivas.
El caso de Stornarella demuestra cómo incluso olivares
inicialmente mal estructurados pueden recuperarse mediante una poda de reforma
fisiológicamente correcta, capaz de reconstruir una pared productiva moderna,
estable y eficiente.
Nota editorial:
Contenido original a
cargo del Doctor Agrónomo Vito Vitelli, elaborado y optimizado con el apoyo de
herramientas de inteligencia artificial con fines divulgativos, informativos y
de valorización técnica.
Actividad
divulgativa desarrollada en colaboración con:
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